5 CONSEJOS PARA EMPEZAR A CORRER.

DADOS DESDE LA MODESTA EXPERIENCIA PARTICULAR

 

No soy un corredor profesional, tampoco tengo una experiencia de muchos años, ni ganaré nunca una carrera, pero así somos el 95% de las corredores populares, corredores que llenan todas las carreras en todos los puntos del mundo todos los fines de semana y también, como tú, pasé por esos primeros momentos en los que el dolor cambia de un músculo a otro de tu cuerpo. Pero imaginaos las satisfacciones que tiene este deporte para seguir, a pesar de esos malos momentos. Os cuento, desde mi humilde experiencia, algunos consejos que yo en su momento leí o recibí de algún otro corredor. Ánimooooo.

1. SÉ CONSTANTE. Al principio cuesta mucho empezar a correr. Yo no había hecho deporte en toda mi vida, vamos ni los partidos de fútbol que la gente se echa los domingos, nunca, bueno sí, en clase de gimnasia en la E.G.B, y recuerdo que lo que menos me gustaba era correr, “hermana” , decía yo, por qué así llamábamos a las monjas de mi colegio “hermana, algo me he roto”, que vergüenza, mentir y a una monja… No me gustaba nada, de hecho cuando empecé no daba ni un duro porque me gustara, pero por suerte, los 100 metros que hice me gustaron.
Al principio te costará salir, te costará mucho empezar a correr, pensarás que nunca le encontrarás el punto y mucho menos que llegará el momento en el que digas “me encanta correr”, pero aún así, volverás a casa con una gran sonrisa. Verás que cada día, con un poco de esfuerzo llegarás más lejos y eso te hará intentar ir a más cada día. Sal aunque ese día no tengas ganas y verás como cuando llegues a casa te sientes de puta madre.

2. UNAS BUENAS ZAPATILLAS. No tienes que gastarte un dineral en unas zapatillas sólo unas hechas para correr. La diferencia se nota. Yo al principio empecé con unas que tenía en casa, normalitas, pero como una piedra y acabé los primeros días con un dolor en las piernas, que te cagas. Lo más importante son las zapatillas, una buena amortiguación. Tampoco te tires a lo más caro porque no sabes si seguirás corriendo o no, “pero entonces, ¿me las compro o no? “, si me dices que me espere a ver si me gusta y me duelen las piernas a lo mejor no me aficiono” pues desde ya te digo que las piernas, si nos has corrido nunca en tu vida y empiezas hoy, te van a doler aunque tengas las mejores zapatillas del mercado, por lo tanto date unas semanas y aguanta los dolores, si las ganas de salir a correr pueden a ese dolor, ya tienes mucho hecho, vas por el camino de ser un futuro runner, seguro. No tardes mucho en comprártelas, porque te aseguro que no serán las únicas, te engancharas seguro.

3. CORRE Y ANDA. Al principio es lo mejor, pero es que aunque no quieras, no podrás con grandes distancias, andarás segurísimo, y ¿qué?. Corre unos minutos y anda el doble, ve cogiendo fondo, tu corazón es un músculo desentrenado, tienes que entrenarlo. Anda más de lo que corres y poco a poco verás que corres más distancia y que te sientes peor si paras que si sigues corriendo. Yo empecé a correr sin más, un día que salí a andar, me dio ese venazo y bendito día!. No aguantaba más de 100 metros, os lo prometo, pero poco a poco y con gran esfuerzo e ilusión fui corriendo más distancia. No os imagináis el inmenso placer que supone ver que cada día puedes llegar más y más lejos, y lo que antes pensabas que tú no podrías hacer nunca, ahora forma parte de tu rutina diaria.

4. APÚNTATE A CARRERAS. Esto creo que da un empuje grande a los entrenamientos. Tienes esa meta que es la carrera, sea de la distancia que sea, te entrenas con un objetivo. Te aseguro que las carreras enganchan, el ambiente, la adrenalina que generas antes de la salida, correr con más gente con las mismas ilusiones que tú…, eso no tiene nombre. Cuando termines esa querrás más y más, serás un runner devora carreras, no habrá carreras en el mundo para saciar tus ganas de correr… vale, ya me he ido. Hazme caso, te engancharás.

      

5. NO PIENSES EN LOS RITMOS. “Pero la gente me pregunta que a qué ritmo voy”. Pues cuando empieces a correr no te preocupes de eso, no es tu objetivo en ese momento. Corre lo que puedas, al ritmo que te sientas bien, cuando ya no puedas más, sigue otro poco y anda, cuando cojas aliento vuelve a correr. Cuando hayas cogido algo de fondo y corras unos cuantos kilómetros, empieza a plantearte metas, tanto de mayores distancias como de distancias iguales pero a ritmos más rápidos. Los ritmos buenos vendrán solos, con la rutina poco a poco bajarás tiempos sin proponértelo, tu cuerpo te pedirá solo mayor velocidad porque tendrás unas piernas más fuertes y un fondo mejor. Todos al final queremos ritmos más rápidos y tenemos que entrenarlos de una manera u otra, pero al principio el simple hecho de correr con asiduidad hará que cojas ritmos en seguida.

Concluyendo, enamórate de este deporte, supérate pero sin frustrarte. Todos tenemos días malos, días en los que dices, “pero que ritmo de mierda he llevado”, pero al día siguiente haces un superentrenamiento y vuelves a decir, “esos cojones”. Hasta los más grandes tienen momentos malos, no somos máquinas. De los momentos y carreras malas se aprende y mucho. Te replanteas las cosas y vuelves a seguir hacia adelante, es la vida misma.
Te quedarás flipado de todo lo que tú cuerpo puede dar de sí.
Y sobre todo disfruta, si no disfrutas no lo hagas. Ninguno nos jugamos una carrera ni vamos a llegar los primeros nunca, por eso, sal a disfrutar, disfruta de las carreras, del aire libre, de tu momento para ti, del sol, del frío, de la gente que te cruzas, de la lluvia… Cuando menos te des cuenta serás tú el que estés dando a un amigo el mejor consejo ¡CORRE COLEGA!.

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