CORRER POR EL CAMPO. El día del levantamiento zombie

La última tirada larga por el campo fue un poco rara, surrealista, más bien. Es perfecto respirar el aire puro, y el olor del romero o de las jaras, que es lo que hay por donde yo salgo a correr cuando voy al pueblo de mi mujer. Pero si ese día coincide con un levantamiento zombie, la cosa se convierte en algo de vida o muerte. Comencemos.
La vía verde cercana al pueblo de mi mujer (un sitio precioso para salir a correr o recorrerlo en bici, el problema es solo mío que soy un películas ) está llena de túneles, unos más largos y otros más cortos, pero conforme me voy acercando a la entrada de uno el corazón se acelera más y más, como si fuese en un sprint, pero no, todo lo contrario, incluso desacelero y hago ruido para espantar a los posibles vampiros, bien ya está hecho el ruido, voy a entrar, si es que eres un jodido peliculero, entra ya cagón, me digo, pues entro. Ok, los vampiros no existen, vale, pero conforme me adentro en el túnel todo se ennegrece a mi alrededor y me quedo en total oscuridad, rezando porque no haya un agujero en el suelo que me lleve a otra dimensión, que si, que llevo linterna, pero la última que llevaba no iluminaba una mierda y casi que mejor porque así no despierto a los vampiros que duermen colgados esperando a que un runner o un ciclista confiado y solitario entre en su mundo averno para servirles de comida, “que no jota, joder que hemos quedado que no existen los vampiros”, mi ritmo de carrera baja bastante en los túneles del infierno, me miro el reloj rápido por si alguien se me abalanza y pienso que vaya mierda de ritmo, se ve una luz al fondo pero a mi alrededor solo sigue habiendo oscuridad. Mi cabeza es una jodida asquerosa y de repente me recuerda la Matanza de Texas, cerca de mi entonces noto la presencia de alguien agazapado en esa inmensa oscuridad, aliada de cualquier demente y mi ritmo de repente aumenta, corro para salvar mi vida, “si quieres cortarme en trozos al menos gánatelo cabrón”. Por fin salgo del túnel y estoy a salvo, no me perseguía nadie, o se ha quedado en la sombra por qué de ahí no puede pasar, ya he rozado la muerte dos veces. Corro a un buen ritmo ahora mirando los campos frondosos y huertos de olivos, ya pasó la aceituna y está toda recogida. Veo un ciervo a lo lejos, que guapo es, coño otro más, a ver si van a venir huyendo de algo, de una familia de psicópatas que vive en los montes alimentándose de la caza, que igual les da que sean ciervos o carne humana. “Céntrate macho que el ritmo vuelve a bajar”, miro para atrás por si el loco sale del túnel, “¿joder quien hay allí parado?, espera voy a coger una piedra por si acaso viene hacia mi, no, si es solo la base de un tronco roto”, miro hacia atrás, no sea que me sorprendan con la guardia baja. Coño si llevo 10 kilómetros ya, voy a volver sobre mis pasos y hago los 20 de la tirada larga de hoy, mejor volver por donde he venido porque ese terreno ya está reconocido y salvo alguna sorpresa no había nada.
TÚNELES DONDE HABITAN LOS MAS DEMONÍACOS VAMPIROS
¿Pero por qué no me cruzo con nadie hoy?, ¿será que la gente sabe algo de estos parajes que yo no sé?, ¿qué coño pasa?, ¿ha habido una explosión zombie y solo he sobrevivido yo?, podría ser, es extraño no ver a nadie, solo escucho mi respiración y mis zancadas a buen ritmo, hasta los pájaros son más listos que yo y han huido de este lugar, ¿será este el epicentro del levantamiento zombie?
A lo lejos veo algo, “joder ya están aquí, no podían tardar mucho”, se acercan demasiado rápido para ser zombies. Contengo la respiración unos segundos, que para el ritmo rápido de carrera que llevo ahora, parecen horas. Ahora los veo bien, son una pareja de ciclistas, los saludo como el náufrago que avista un barco en el horizonte después de años de aislamiento civilizado, “joder parece que no será hoy la Apocalipsis zombie“, me dejan más tranquilo.
Por fin hago mis 20 kilómetros , buenos días, me saluda otro corredor, “bien otro más, ya somos 4 para volver a levantar la humanidad”.
ENTRADA AL AVERNO
NOTAS EN EL MÓVIL
” tirar la linterna verde a la mierda y comprar una más potente para los túneles, la oscuridad trasforma mi mente “
” no ver tantas películas de terror
“Observar a mi mujer con detenimiento, y rascarle la piel con disimulo para comprobar que no es un lagarto”.

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