HE GANADO UNA CARRERA.

Me calzo las zapatillas, me pongo mis pantalones y mi camiseta técnica y voy hacia la carrera a la que me apunté hace ya 4 meses. Si, esto es así en las grandes carreras, te apuntas 4 meses e incluso medio año antes, sin saber qué pasará dentro de tanto tiempo
¿Y si me canso de correr?
¿Y si me pongo malo?
¿Y si ese día hay una Apocalipsis zombie?. Como correríamos en ese caso, la cantidad de finishers que habría y los ritmos que nos marcaríamos.
Pero por ahora los zombies se mantienen tranquilos en sus tumbas y yo voy hacia la línea de salida con los primeros rayos del día dándome en la cara. Es una mañana fría, así que se agradece el despertar del sol en tu cuerpo. Voy con una sonrisa en la cara, con muchos días de entrenamiento en mis piernas, nervioso pero feliz. Estoy en mi máximo y sé que voy a hacer una carrera perfecta.
Suena el pistoletazo de salida y salgo hacia la meta de la maratón de Nueva York, es lo único que llevo en la cabeza, la meta, no sé si tardaré en alcanzarla, 2, 3, 4 horas o si ni siquiera llegaré porque me quedé en el camino. Empiezo fuerte, que coño, a darlo todo, no noto cansancio, las piernas me responden a cada zancada. Los kilómetros van pasando y yo me noto mejor con el tiempo, voy adelantando a mucha gente, estoy haciendo bien el examen. Veo la meta al fondo y la banda que me indica que voy a ser el primero en cruzar la meta. Aprieto para terminar de agotar mis fuerzas. Siiiiiiii he ganado una carrera con un tiempazo por debajo de 02:10:00.
Los fotógrafos se agolpan mi alrededor y al fondo suena un timbre que me hace salir de mi cuerpo, volar hacia arriba y ver todo desde un plano cenital.
Abro los ojos y veo la lámpara de mi habitacion, a mi lado mi mujer, que hasta con sus ojos verdes cerrados es la más guapa, respiro hondo y me tranquilizo. Todo había sido una gran pesadilla, si, una gran pesadilla. Si todo hubiese sido real, ¿cuáles serían mis ambiciones entonces a partir de ese punto?.
Estoy contento con el momento “runner” en el que estoy, con todo lo que queda por venir, con todas las metas por llegar, con mil objetivos que alcanzar, con esas ganas de superarte aunque sepas que nunca vas a llegar a ganar una carrera, ni falta que te hace. No quiero ser un profesional de esto, que se convierta en una rutina más y que un día digas, “joder, otra vez a entrenar”.
Tengo tantos objetivos… esto sólo acaba de empezar. Conservo ese ojo del tigre que decía Silvester Stallone en su papel de Rocky Balboa, una canción ‘Eye the Tiger’, que cantaba allá por los años 80 ‘Survivor’ y que parece que te da fuerzas cuando flaqueas.
Si, fue una pesadilla que no me gustaría ver cumplida, porque disfruto más sin tener la obligacion de demostrar nada, esforzándome por el gusto de esforzarme, corriendo y entrenando por placer y sintiéndome campeón solo por cruzar la meta.
Ánimo campeones, que nos quedan muchos caminos por ver y muchos kilómetros que recorrer y eso a mí es lo que me da más fuerza e ilusión, todo por hacer y todos los sueños por cumplir.

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